Tipos de Radiadores de Calefacción

 en calefacción

Una de las cuestiones que más nos deberían de preocupar acerca del funcionamiento de nuestro hogar es el sistema de calefacción. Sobre todo, si estamos pensando en reformar nuestra casa.

Por un lado, hay que elegir el sistema de calefacción con el que queremos contar. Si nuestra decisión  no depende de la comunidad, como sucede con la calefacción central, contamos con sistemas clásicos como la calefacción con gas a otros más modernos, como la aerotermia.

Dentro de estos sistemas, hay un elemento que suele estar presente para darnos calor en invierno: el radiador. Precisamente, en este post os queremos hablar de los diferentes tipos de radiadores que podemos encontrarnos, ya sea en sistemas de calefacción antiguos, como en los más nuevos.

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Radiadores de Agua y Radiadores Eléctricos

Efectivamente existen muchos tipos de radiadores. Sin embargo, de primeras, lo podemos dividir en dos grupos principales, en función de cómo se calientan. Hablamos de los radiadores eléctricos y los radiadores de agua.

Los radiadores eléctricos, como su propio nombre indican, son aquellos que se alimentan por energía eléctrica. Es decir, que requieren de electricidad. Las podríamos definir como las estufas de toda la vida. Pueden ser útiles como medida puntual o si no hay otra fuente de alimentación. Sin embargo, no forman un sistema de calefacción per se, obviamente.

Los que comúnmente conocemos como radiadores -a secas- son los radiadores de agua. La transmisión de calor se produce por la entrada de agua caliente en el radiador y su posterior distribución por la vivienda.

Su funcionamiento se debe a la conexión del sistema de radiadores con una fuente de calor, como una caldera de gas natural, de biomasa o aerotermia.

Tipos de radiadores, según el material

Dentro de los radiadores de agua, podemos realizar una segmentación clara de los diferentes tipos que hay, según el material con el que están realizados. De esta manera, podemos definir hasta tres tipos de radiadores y sus cualidades.

Radiadores de acero

Son radiadores constituidos por una chapa frontal en acero y que puede constar de diferentes longitudes. Al ser de chapa de acero, son mucho más ligeros que toros radiadores y son económicos.

De la misma manera, tienen la capacidad de calentarse de forma muy rápida. Sin embargo, uno de los hándicaps es que su instalación es más compleja que en otros casos. En casos concretos, el acero también es el material escogido para realizar radiadores como los toalleros, constituidos por tubos por los que circula el agua caliente.

Radiadores de aluminio

Los radiadores de aluminio también suponen una buena solución, a un precio muy económico. Se trata de un material muy ligero y que permite además conseguir rápidamente la temperatura suficiente para calentar.

Como contrapunto, se trata de un material menos resistente que otros metales. Asimismo, una vez se deja de calentar el sistema, el radiador se enfría rápidamente.

Radiadores de hierro fundido

El hierro fundido ha sido el material utilizado en los radiadores más antiguos. Se trata de un material de una gran resistencia y durabilidad. Entre sus virtudes, podemos mencionar el hecho de que mantienen la temperatura durante mucho más tiempo, incluso después de haber apagado la calefacción.

Entre los puntos negativos, se encuentra el hecho de que le cuesta adquirir dicha temperatura más tiempo, por lo que consume más cuando se utiliza, y que son más pesados.

Tipos de Radiadores, por temperatura

Otra clasificación que nos ayuda a determinar los diferentes radiadores que existen en el mercado es por la temperatura. Aquí, hay dos opciones.

Radiadores de Alta Temperatura

Cuando nos referimos a los radiadores de alta temperatura, nos referimos a aquellos convencionales, donde la temperatura del agua de entrada superaba los 70º C y su salto térmico podía alcanzar los 50ºC.

Se utiliza en muchas instalaciones centralizadas y con fuentes de calor tales como calderas o bombas de calor. Hoy en día, los radiadores de alta temperatura no se instalan en viviendas individuales, dado que su consumo energético es muy superior al de los radiadores de baja temperatura.

Radiadores de Baja Temperatura

Los radiadores de baja temperatura suelen trabajar con calderas de condensación, aerotermia o geotermia. Trabajan con temperaturas inferiores a los 60º C, con un salto térmico de 30ºC.

La eficiencia energética con un sistema de radiadores de baja temperatura es muy superior, por lo que en nuevas instalaciones se opta por esta solución, amortizándose en muy poco tiempo. Como ya vimos, la mejor opción para ahorrar es combinar radiadores de baja temperatura y calderas de condensación de gas.

Ya puedes ver que, hoy en día, se opta por conseguir un rendimiento que asegure el bienestar del hogar, pero que además suponga un considerable ahorro. Esto también sucede con los radiadores, ¡como no podía ser de otra manera!

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